¿Qué miraron mis ojos que no supieron guardarlo?
Afuera
la noche descargó su peso
sobre el cuero de las ciudades,
un muro de silencio
creció junto a las calles
y se incendiaron las luces
sobre el papel de mi piel.
Un grito murió en el horizonte,
el viento nocturno secuestró los ojos.
¿Por qué no supieron guardarlo?
Escúchame al pasar, como yo escucho, la lluvia que murmura en la ventana, pensando en algo que olvidé hace mucho,entre las cosas de la vida vana...
30 de diciembre de 2012
24 de diciembre de 2012
Reverberaciones grises
Será un cielo gris
seco e inerte,
el que caiga sobre los días
aplastándolos, amasijándolos
para crear una silueta
sin forma y vacía
que será como meses
horas, años
o tal vez un largo día
banal y letárgico
que se perpetuará
hacia un final,
si es que lo hay.
seco e inerte,
el que caiga sobre los días
aplastándolos, amasijándolos
para crear una silueta
sin forma y vacía
que será como meses
horas, años
o tal vez un largo día
banal y letárgico
que se perpetuará
hacia un final,
si es que lo hay.
22 de diciembre de 2012
Final
Como un vaso
estallando contra el suelo,
así rompieron de tu boca
las palabras.
Y yo quise juntarlas
y me corté.
estallando contra el suelo,
así rompieron de tu boca
las palabras.
Y yo quise juntarlas
y me corté.
Momento de hastío
El aire flota detenido
sobre el cuarto que se abre,
hacia la ventana
que escupe paisajes,
sobre la calle.
Y yo los veo caer,
son grises, están secos
bajan y al instante
mueren sin emitir sonido.
Saben que nadie habrá de recordarlos:
que son odiados
que ya no los buscan.
Ahora son la herida infame
de un animal atrapado
sin poder escapar
ni morir.
Así agoniza la ciudad
mientras miro el hastío
detenido sobre mi cuarto
inundando cada intersticio
esperando el momento
para escupirme,
hendiendo la ventana,
y me convierta en un paisaje mas
gris y seco
en la ciudad.
sobre el cuarto que se abre,
hacia la ventana
que escupe paisajes,
sobre la calle.
Y yo los veo caer,
son grises, están secos
bajan y al instante
mueren sin emitir sonido.
Saben que nadie habrá de recordarlos:
que son odiados
que ya no los buscan.
Ahora son la herida infame
de un animal atrapado
sin poder escapar
ni morir.
Así agoniza la ciudad
mientras miro el hastío
detenido sobre mi cuarto
inundando cada intersticio
esperando el momento
para escupirme,
hendiendo la ventana,
y me convierta en un paisaje mas
gris y seco
en la ciudad.
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