Ya nadie lee poesía en la calle.
En los colectivos los trenes,
en los autos, esconden
las palabras que dibujan las
paredes, las ruedas y los asientos;
que saltan a la cara
de la gente de mañana;
esas personas que se despiertan
después de haber dormido
junto a su reloj; luego de
haber soñado con horarios
part time y estudios o parciales;
u horarios full time que son
amantes de tiempo completo
y de tan celosas no dejan ver
a los chicos, ni leer poesía;
no dejan que se asome ni una palabra
ni que dibujen una metáfora;
y entonces el cielo
ya no es una fotografía incendiándose
lentamente para los ojos;
y ahora es el papel tapiz que
esconde las soledades de
esa gente part time/ full time;
y los sentimientos deben cantarse
mano levantada mediante,
siendo respetuosos y pidiendo
permiso y por favor,
para no interrumpir
alguna reunión importante;
y no quebrar la rutina
que es un papel tan frágil
y tan blanco, que dan ganas
de dibujarlo, de rayarlo y
mancharlo de colores;
o de escribirlo si se nos
despierta el Girondo;
y de pronto aparecen las nauseas
porque ya no caben los paisajes,
ni los autos, ni los transeúntes;
y es necesario vomitar
en una esquina;
pero vomitar despacito y
elegantemente para
que nadie se alarme;
y así poder seguir la rutina
porque se nos va el colectivo
y el tren llegará retrasado;
y no queda tiempo para
el papel, los cielos o los sentimientos;
y tampoco en el subte hay lugar para
andar guardando paisajes que
se alejan tanto mientras
el grito se pierde entre
las entrañas de la ciudad;
y los rostros matemáticos cuentan
estaciones como si deshojaran
margaritas seriamente,
pero sin el sabor de la
incertidumbre y el amor,
solo con las ganas de llegar
a casa y comer y charlar;
y antes de dormir leer un poco,
mirar de reojo una frase
una palabrita que susurre algo;
porque en la calle no hay tiempo
para leer, tampoco hay espacio;
y sin embargo los crepúsculos
siguen saltando frente a los ojos;
y entonces la noche
se arrima a la ventana,
la compañera que es una paz
hecha de besos y sonrisas,
las mascotas duermen
y buenas noches, mañana
será otro día en donde
nadie leerá poesía.
Escúchame al pasar, como yo escucho, la lluvia que murmura en la ventana, pensando en algo que olvidé hace mucho,entre las cosas de la vida vana...
18 de agosto de 2013
14 de agosto de 2013
Palimpsestos
Otra vez la noche
con sus ojos insondables,
otra vez la calle
de papel blanco con sus figuras ininteligibles,
las formas como moscas rondando
como manchas secas olvidadas en el suelo,
y el sentido creciendo tan de golpe,
lloviendo en picada,
suicidas kamikazes
definición invisible.
Otra vez la noche
y sus fantasmas
arrastrando el eco de las cosas dichas,
como quien respira y existe
porque la palabra
existir
lo moldea y construye.
Otra vez
tallar la sombra de lo impreciso,
encontrar el movimiento indicado,
medir con el ojo imperfecto
la dosis de lenguaje a beber,
otra vez
en esta noche
y dejar que las palabras
desfilen y hagan lo suyo,
su trabajo de hormiga
que encuentren lo preciso
y sino matarlas,
ahogarlas de adjetivos y
comenzar de nuevo otra noche
otra vez
otra noche
otra vez
otra noche.
con sus ojos insondables,
otra vez la calle
de papel blanco con sus figuras ininteligibles,
las formas como moscas rondando
como manchas secas olvidadas en el suelo,
y el sentido creciendo tan de golpe,
lloviendo en picada,
suicidas kamikazes
definición invisible.
Otra vez la noche
y sus fantasmas
arrastrando el eco de las cosas dichas,
como quien respira y existe
porque la palabra
existir
lo moldea y construye.
Otra vez
tallar la sombra de lo impreciso,
encontrar el movimiento indicado,
medir con el ojo imperfecto
la dosis de lenguaje a beber,
otra vez
en esta noche
y dejar que las palabras
desfilen y hagan lo suyo,
su trabajo de hormiga
que encuentren lo preciso
y sino matarlas,
ahogarlas de adjetivos y
comenzar de nuevo otra noche
otra vez
otra noche
otra vez
otra noche.
5 de agosto de 2013
Noches transmigradas
Afuera
era Japon
con sus figuras invertidas,
un cielo que escupia
luces sobre los techos,
la lluvia
como un manto
sobre las cabezas
que miraban por la ventana,
el murmullo asincopado
el dibujo alzándose
frente a los ojos,
una noche frágil
que desagotaba imágenes
sobre la calle vacía,
un idioma perdido
en el árbol que se mecía
suavemente,
tibias formas describiendo
un recuerdo pasajero
mojado por la lluvia,
una escena creciendo
desde la ventana
y las almas riendo
en el fondo del cuarto
iluminado por rostros
que miraban
Japón crecer.
era Japon
con sus figuras invertidas,
un cielo que escupia
luces sobre los techos,
la lluvia
como un manto
sobre las cabezas
que miraban por la ventana,
el murmullo asincopado
el dibujo alzándose
frente a los ojos,
una noche frágil
que desagotaba imágenes
sobre la calle vacía,
un idioma perdido
en el árbol que se mecía
suavemente,
tibias formas describiendo
un recuerdo pasajero
mojado por la lluvia,
una escena creciendo
desde la ventana
y las almas riendo
en el fondo del cuarto
iluminado por rostros
que miraban
Japón crecer.
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