14 de octubre de 2010

Cansancio


Parpadeamos entre inviernos y primaveras, entre días de sol y días de lluvia. Mil veces y mas parpadeamos y poco a poco descubrimos el gran secreto del tiempo, dejar de cerrar los ojos, dejar de dormir. Situaciones que evitamos con tal de escapar del tirano que nos ata con unas cadenas invisibles, parpadeo y el tiempo se mueve. Puedo volver a esos lugares pero nada va a estar igual, esa fuerza invisible que todo lo mueve y que todo lo cambia no nos va a dejar en paz.

Hoy ya es 14 de octubre, soy capaz de mirar hacia atrás por un momento y ver todas las cosas que ya no están y que ya no son lo que eran. Hace rato que deje de asombrarme por eso, hoy es otra la cuestión. Es ver como el tiempo se mueve cada vez mas y mas rápido y eso me alarma. Las semanas transcurren en lunes jueves y sábados, la rutina sigue siempre en pie y no se detiene. Lamentablemente a veces parece que nunca va a detenerse, sin embargo siempre están esas pequeñas cosas de la vida para seguir adelante. No digo que me quiera rendir, no voy a bajar los brazos. Solo digo que hoy tengo ganas de bajarme de esta maquina y detener todo por un momento.

12 de octubre de 2010

Noches



Tanto frio y yo sigo a tu lado, te abrazo, te protejo de esas dudas melancólicas (o por lo menos lo intento). Me sonreís y la noche desaparece, ahora es de día y mis pies caminan hacia el sol, recorren la ciudad que tan bien conocen. Todos esos rincones infestados de memoria, todas esas direcciones que caminé. Miro alrededor y ya no estas, ya es de noche otra vez. Hoy era el día perfecto para encontrarte pero ni siquiera yo pude encontrarme, quizás tu sonrisa lo hubiese cambiado todo. Como dije antes ya es de noche, otra vez el frio pero por lo menos se que me acompaña la luna. ¿No ves que nos está hablando? Está en nosotros escucharla.

8 de octubre de 2010

El amenazado


Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
De que me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que uso,
el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad, las galerías de la Biblioteca,
las cosas comunes, los hábitos, el joven amor d e mi madre,
la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?

Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.

Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente,
ya el hombre se levanta a la voz del ave,
ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.

Es, ya lo se, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz,
la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.

Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.

Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas. (Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.

Me duele una mujer en todo el cuerpo.




Jorge Luis Borges

4 de octubre de 2010

La ciudad es poesia


Fuente de desesperacion, de tedio que invade las venas, los sueños que se ahogan en suspiros hacia el sol no deben morir. Un día cualquiera, una tarde cualquiera y un cielo de no me olvides. Quizás eso era lo que buscaba un no me olvides que saliera de tu boca, tal vez no este todo perdido. Una semana extraña con esas situaciones que suelen sobrepasarnos, que nos dejan sin palabras y que con tan solo un golpe nos despiertan para seguir caminando.

El sol ilumina mi memoria y mi alma, puedo observarlo todo y alejar esas nubes de tormenta que se acercaban. Mi cabeza no deja de pensar. Yo no lloro, ni siquiera una lágrima es capaz de caer, pero adentro mio hay una tormenta de pasiones y sensaciones que se desata tan solo con el brillo de esa luz que me ilumina. Eso es bueno descargarse, meditar, vaciarse de todo y el vació dispuesto a ser llenado.

Así es como en la ciudad se asoma un paraíso, en el medio de la multitud, en un lugar verde, dejamos de lado los sonidos que nos agobian. El silencio siempre está, solo hay que aprender a escucharlo o encontrarlo.