4 de octubre de 2010

La ciudad es poesia


Fuente de desesperacion, de tedio que invade las venas, los sueños que se ahogan en suspiros hacia el sol no deben morir. Un día cualquiera, una tarde cualquiera y un cielo de no me olvides. Quizás eso era lo que buscaba un no me olvides que saliera de tu boca, tal vez no este todo perdido. Una semana extraña con esas situaciones que suelen sobrepasarnos, que nos dejan sin palabras y que con tan solo un golpe nos despiertan para seguir caminando.

El sol ilumina mi memoria y mi alma, puedo observarlo todo y alejar esas nubes de tormenta que se acercaban. Mi cabeza no deja de pensar. Yo no lloro, ni siquiera una lágrima es capaz de caer, pero adentro mio hay una tormenta de pasiones y sensaciones que se desata tan solo con el brillo de esa luz que me ilumina. Eso es bueno descargarse, meditar, vaciarse de todo y el vació dispuesto a ser llenado.

Así es como en la ciudad se asoma un paraíso, en el medio de la multitud, en un lugar verde, dejamos de lado los sonidos que nos agobian. El silencio siempre está, solo hay que aprender a escucharlo o encontrarlo.

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