
Tanto frio y yo sigo a tu lado, te abrazo, te protejo de esas dudas melancólicas (o por lo menos lo intento). Me sonreís y la noche desaparece, ahora es de día y mis pies caminan hacia el sol, recorren la ciudad que tan bien conocen. Todos esos rincones infestados de memoria, todas esas direcciones que caminé. Miro alrededor y ya no estas, ya es de noche otra vez. Hoy era el día perfecto para encontrarte pero ni siquiera yo pude encontrarme, quizás tu sonrisa lo hubiese cambiado todo. Como dije antes ya es de noche, otra vez el frio pero por lo menos se que me acompaña la luna. ¿No ves que nos está hablando? Está en nosotros escucharla.
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