Cuando llueve en Buenos Aires
pareciera
que las torres van a soltarse
de sus vigas, van a desatarse
silenciosamente y con apuro
quebrantando el final
seco de palabras
inundado de gestos.
Van a caer al suelo,
pesadas de melancolía
cargando sus ojos invisibles
esos que observaron
todo el hormigueo de la urbe,
que vieron como moría un hombre
en la avenida
y como nacía un niño
sobre el balcón.
Van a esgrimir gritos
recostadas en la tierra
que una vez les fue tan lejana.
Van a hacer las pases
con el observador
que las miró con los pies
bien firmes en la tierra
y dijo
¡pucha! que se mueran los gigantes
que se roban el sol.
Escúchame al pasar, como yo escucho, la lluvia que murmura en la ventana, pensando en algo que olvidé hace mucho,entre las cosas de la vida vana...
30 de junio de 2013
17 de junio de 2013
El anhelo
La sed
es
flecha en el
vacio
que esgrime su
recorrido
buscando su meta
perdida
entra tanta nada.
es
flecha en el
vacio
que esgrime su
recorrido
buscando su meta
perdida
entra tanta nada.
12 de junio de 2013
Hoy desperté y encontré
Una mañana detenida en mi ventana
junto a todas esas cosas
que arrastra el tiempo.
Una mañana
abrazando el frio
tratando de bailar con el viento
sin saberse
rota.
Una mañana
desnuda de colores
sin sus ruidos
ni sus caricias matinales.
Una mañana agonizando en mi ventana.
junto a todas esas cosas
que arrastra el tiempo.
Una mañana
abrazando el frio
tratando de bailar con el viento
sin saberse
rota.
Una mañana
desnuda de colores
sin sus ruidos
ni sus caricias matinales.
Una mañana agonizando en mi ventana.
9 de junio de 2013
Cavilaciones
Llueven entre los ojos pequeñas infamias
como monedas olvidadas en
el rincón de esa casa oscura.
Son nubes que crecen y se desdibujan
para parecerse a aquello
que nos molesta.
Hoy el día estuvo soleado
brilló como los días de
infancia, como la mañana
despertando entre tus brazos;
y ninguna nube pareció
amenazar las formas premeditadas,
el sentido atrapado en cuatro paredes
con un sujeto y un predicado,
un sustantivo que sea llamativo y
un verbo que no te haga dudar de lo que lees.
Pero las nubes permanecen
expectantes, aunque no las veas.
Con el sentido y la forma cambiante,
como la conjugación de ese verbo
tan irregular, o el trazo de
este lápiz que todo intenta escribirlo.
Yo amo
Yo amé
Yo amaré
Yo amaba
Yo habré amado
Yo sigo amando
Pero mejor sigamos con
el beso, el ritual que nos devuelve,
el lecho
el abrigo
la copa dulce.
Olvidemos el lenguaje, no
molestemos a las palabras amor.
Todo eso que dije ya
lo sabes, está implícito,
grabado en la sonrisa,
en el gesto de besar
amor.
como monedas olvidadas en
el rincón de esa casa oscura.
Son nubes que crecen y se desdibujan
para parecerse a aquello
que nos molesta.
Hoy el día estuvo soleado
brilló como los días de
infancia, como la mañana
despertando entre tus brazos;
y ninguna nube pareció
amenazar las formas premeditadas,
el sentido atrapado en cuatro paredes
con un sujeto y un predicado,
un sustantivo que sea llamativo y
un verbo que no te haga dudar de lo que lees.
Pero las nubes permanecen
expectantes, aunque no las veas.
Con el sentido y la forma cambiante,
como la conjugación de ese verbo
tan irregular, o el trazo de
este lápiz que todo intenta escribirlo.
Yo amo
Yo amé
Yo amaré
Yo amaba
Yo habré amado
Yo sigo amando
Pero mejor sigamos con
el beso, el ritual que nos devuelve,
el lecho
el abrigo
la copa dulce.
Olvidemos el lenguaje, no
molestemos a las palabras amor.
Todo eso que dije ya
lo sabes, está implícito,
grabado en la sonrisa,
en el gesto de besar
amor.
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