
Es bueno el haber descubierto una manera de romper con toda esta rutina, es bueno saber que la rutina se termina a medida que las vacaciones avanzan. La necesidad de cualquier ser humano con alma de escapar hacia un lugar verde siempre es inevitable y en estos momentos creo que es indispensable. Dame tu mano y escapemos de acá, hay tantos lugares que nos esperan.
También somos tantos los que esperamos por esas cosas que creemos que van a suceder por arte del destino, una cerveza en la plaza, una bicicleteada en medio de la noche, sonrisas y abrazos compartidos a la sombra de un árbol. Todas esas cosas tan necesarias para la tranquilidad del alma.
Miradas que observan el pasado mientras en el rostro se dibujan sonrisas gigantes, sonrisas enormes que nos dicen que todo camino recorrido es bueno y que al final tan mal no estábamos. Si al final son todos números, años, meses, todo es irrelevante. Solo el día y la noche, el sol y la luna, el otoño y el invierno son importantes a la hora de contar los pasos que dimos.
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