Paisajes de destrucción
masivos
en los ojos,
inminentes
en el horizonte;
malditos por su belleza
como un espejo
quebrado
o un rostro
magullado
(después de la batalla)
Así crecen las formas
durante el ocaso
en una ciudad donde
se enarbolan
techos grises y
la belleza
no es cosa de todos los días.
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