
Lluvia, las gotas rebotan contra el suelo mientras los recuerdos estallan contra mi cabeza. Las caídas duelen mucho mas si la conciencia trabaja a toda maquina. Los sueños que crecen de arboles cayeron en hojas que el invierno terminó por llevarse. Mis sueños que crecen en tus labios desaparecieron con las palabras que pronunciaste. Quizás fue mi culpa por dejar que mi alma escapara, tal vez fue tu culpa por sonreirme. Y sin embargo todo parecía tan simple, tan fácil. Ilusión de ese idiota que todos llevamos dentro, que ciego que es. Mis manos deberán dejar de escribirte, mi mente deberá dejar de pensarte, mi alma deberá dejar de abrazarte. Mis ojos y mi sonrisa deberían dejar de visitarte pero no me pertenecen, son tuyos. Un suspiro, un respiro, la noche y la luna. Cuentan por ahí que la lluvia lo limpia todo.
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