8 de septiembre de 2013

Iluminación

Finalmente lo entendí todo,
el golpe fue en la cara.

Abrí los ojos
y vomite imágenes
que escaparon violentamente,
una tras otra sin tregua,
fugadas de una prisión
que ignoraba.
Invadieron mi pequeño balcón,
ocuparon mi cuarto,
desordenaron papeles,
corrieron muebles,
asustaron al gato.

La banalidad de mi habitación
corrompida.

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