Te gustan los autos
te gusta verlos pasar
verlos deslizarse sobre la noche oscura,
entonces descubro que me estas observando
y en tus ojos no hay tiempo
y no hay razones para mirarnos
pero me observas,
y yo busco la indiferencia
como los autos que flotan en la larga noche
y se deslizan silenciosos,
no te presto atención.
Me gustan los autos
me gusta verlos pasar
luces rojas infinitas que van y vienen,
que corren sin voz como animales
sin piel ni color,
y vos me seguís observando,
tu cara es un signo sin terminar
un dibujo borrándose,
pero me ignoras y observas esos autos
que corren sin prisa alguna
sin destino fijo
que cargan sus luces rojas como heridas
en esta noche que no se detiene.
Quizás seas alguien que conozco
pero tu silencio no dice nada,
quizás nunca hayas dicho nada en realidad
y los autos que se escapan
y la noche sean el único idioma con el
que puedas manejarte.
Silencio en las calles pero te alejas
no queres dejarme,
tu cara ya no sonríe
el gesto es mortal y yo solo espero
que seas alguien que conozco.
Nos gustan los autos
nos gusta verlos pasar
podríamos estar horas así
sin dirigirnos ni una palabra
tan solo observando
la noche
los autos
la calle como un brazo largo
y esos miles de ojos rojos
destellos sin vida
que nos retienen.
Y tu rostro
ese gesto
el signo se ha completado
la mirada es familiar
tiene el sabor de la lluvia que habrá de caer,
entonces me doy cuenta
era parte de tu plan
todo esto era parte de tu plan.
Me gustan los autos
y la noche
y las luces que sangran como heridas,
me voy a otro lado
a verlos pasar
ojalá eso me consuele.

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