1 de agosto de 2010

Hoy no!

Obligado a pensar en esos recuerdos que ahora caen y explotan por decirlo de alguna manera. Y no es que no haya intentado evitarlo pero a veces los lugares tienen ese poder casi sobrenatural de cambiar tu estado de animo.
Es temprano en la mañana, el sol todavía no salio y no creo que lo haga hasta dentro de unas horas. Camino por las calles de una ciudad que supo estar habitada pero que en este instante parece ser tan solo para mi, es así como maldigo el momento en que esto sucede. Arrebatos de ira y melancolía que se apoderan de mi cabeza, de mi mente, de mi alma que todavía no se despierta. Pensándolo bien este mal pasajero viene desde la noche anterior, quise evitarlo tratando de dormir pero es algo que tiene que suceder. Aun así, no creo ser el primero que intenta escapar.
Llego a destino y la rutina comienza, nada interesante. Es lo mismo de siempre solo que esta vez están estos pensamientos dando vueltas de acá para allá dentro de mi cabeza. Le pido al universo que algo nuevo ocurra o por lo menos que el tiempo pasé rápido, aunque eso es algo que no va a suceder. Las muchachas que pasan y observan desde su mundo, yo las miro pero ya no les quedan sonrisas. Parece que todavía es muy temprano para los románticos y solo se cruzan todos esos rezagados del amor que regalan besos o se pierden en la noche.
De repente todos se amontonan mirando hacia el cielo, un regalo de cinco minutos que parece entretenernos a todos por igual.
Aunque fue muy poco tiempo sirvió mucho y es así como me pongo en marcha llevando diarios como si fueran pensamientos, entrando en edificios como si fuesen esos huecos de la memoria que permiten olvidar. Mis pies pesan y mis manos tienen frió pero lo único que puedo hacer es pensar. El sol asoma como siempre, excepto por esos días en que decide abandonarme o descansar y la lluvia lo moja todo hasta mi alma. La luz tiene ese mágico poder de cambiarlo todo, el paisaje, la gente, incluso el estado de animo. Es así como mi mente comienza el día ya despierta y me tomo el trabajo de pensar cosas que todos pensaríamos, dejando de lado el arte de recordar el pasado. La ciclotimia termino, por suerte y ya soy de vuelta yo. Tranquilo, sereno y también con hambre. Camino a mi casa mientras el sol me acompaña, que bueno es amanecer con vos!

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