12 de agosto de 2010

Un tiempo para contemplar la luna


Sentado acá, pensando en esas cosas. Así es como este instante se vuelve eterno. Tu cabeza en mi pecho, mi alma siente tu alma, tu respiración, el latido de tu corazón. Vos dormís, tan tranquila y tan frágil. Sumergida en ese mundo tan mágico y extraño en donde ya no te pertenezco. Contemplándote eternamente, escondida entre sonrisas y secretos que guarda tu memoria. Mas allá de todos los problemas que puedan aparecer, mas allá de la rutina que a veces suele agobiarnos o de los días nublados que suelen ponernos tristes. Mas allá de todo eso yo tengo un tiempo para vos, tiempo que ya no es mio, que prefiero regalarte.
En silencio y contemplándote, el ideal de belleza no existe y quizás nunca haya existido. Es por eso que prefiero quedarme acá a tu lado, olvidarme de todo, alejarme de todo, eternamente bajo el sol. Parece tan simple mi deseo, pero el tiempo no escucha. Es así como todo pasó, y ahora estoy de nuevo en la rutina. Sin embargo veo a la luna y a su belleza, esa magia que nos regalan de vez en cuando y así te recuerdo.



Domingo 8/8

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