13 de agosto de 2010

Paisajes y estaciones




Una vez me hablaron del poder que tienen los paisajes, la influencia que ejercen en el estado de animo de una persona. Lamentablemente hoy me encuentro en la ciudad y el amanecer no me quizo recibir, el sueño y un cansancio que de vez en cuando me persigue lograron vencerme. La idea de madrugar deja de resultarme familiar, excepto en esas veces que me toca trabajar. No digo que sea algo imposible de lograr pero se ve que este invierno viene bravo, con el amor y con los corazones. Es algo que recién comencé a notar este año, es que los inviernos anteriores eran soportables pero en cambio este tiene un algo distinto y diferente que no se que es. Puedo arriesgarme a decir que quizás sea por los cambios en mi vida, todo se relaciona con todo.
En fin, no quiero seguir alejándome de mi punto. Es un nuevo día y la ciudad amanece nublada, cualquiera pensaría que esto es excusa suficiente para ponerme melancólico pero eso no sucede. Es mas, un par de nubes no tiene porque significar melancolía. Es necesario una especie de mezcla entre distintos factores que ni yo se cuales son, en otras palabras ni yo me entiendo.
El cielo es una mezcla de gris y blanco que invita a refugiarse del frió, sin embargo salgo a caminar un rato a fuerza de mandados. Siempre me gustó observar y mirar los paisajes y el gris que hoy invade la ciudad parece haberla detenida en el tiempo y creo que como yo, todos nos encontramos detenidos en algún lugar mirando el cielo, pensando en nada excepto en un descanso, probablemente riendo. Eso si, hoy solo se nos permite añorar la primavera.

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